Publicado el 22 septiembre, 2021 / Noticias

Entrevista a Dr. Ruben Avendaño-Herrera: “Florfenicol y oxitetraciclina no tienen la eficacia esperada en Tenacibaculum”

Hace algunas semanas, Sernapesca publicó la Resolución Exenta Nº 01606/2021 en donde se modifican aspectos relacionados a la definición de la tenacibaculosis dentro del Programa Sanitario General de Manejo de Mortalidades y su Sistema de Clasificación Estandarizado Conforme a Categorías Preestablecidas.

Salmonexpert conversó con el Dr. Ruben Avendaño, académico e investigador de la Universidad Andrés Bello y del Centro Incar, para ahondar en los detalles de la nueva definición y el diagnóstico y tratamiento del patógeno.

¿Podemos esperar que el aumento de la prevalencia de tenacibaculosis se mantenga en el tiempo y que lleguemos a porcentajes incluso similares a piscirickettsiosis?

Si consideramos los antecedentes incluidos en la Resolución Exenta, claramente se ha pasado muy rápidamente del 4,3% de 2018 a 31,3% en 2021 y aún quedan tres meses para tener una estadística más concreta. En este sentido, la tenacibaculosis es una enfermedad de alta prevalencia para los salmónidos cultivados en áreas determinadas de nuestro país y convive con P. salmonis en la región de Los Lagos y Aysén así como con R. salmoninarum en Magallanes. Sin duda, se requieren estudios sobre distintos aspectos de la enfermedad y su agente, pero que en menos de tres años estemos hablando de esta enfermedad, oportunista o no, quiere decir que nos está causando problemas sanitarios y que puede alterar la situación sanitaria a la que estábamos acostumbrados antes del 2018.

De hecho, resulta al menos curioso clasificar la tenacibaculosis como re-emergente, de acuerdo con la clasificación especificada en el Reglamento Sanitario. En este sentido, la enfermedad no muestra disminución (3,4% en 2018 a 31,3% en 2021), sino sólo incremento y aunque se ha ampliado su presencia en centros de Los Lagos hasta Magallanes, no es una situación generalizada en cada una de las Agrupaciones de Concesiones. Estos antecedentes son más consistente con una enfermedad emergente y más aún considerando que se indica en la resolución que la enfermedad infecciosa puede ser causada por Tenacibaculum spp., existiendo aún una ventana para la identificación de otras bacterias del género.

¿Por qué el diagnostico debe ser por ambos, PCR y signos clínicos, y cuáles son las lesiones internas que se podrían considerar en esta enfermedad?

Hoy no existe un consenso en la literatura científica sobre un método de PCR robusto y específico, más aún en el caso de T. dicentrarchi/T. finmarkense. Claramente, peces infectados con tenacibaculosis, y más aún salmones muertos al presentar signos clínicos externos clásicos de la enfermedad, pueden ser diagnosticados por los médicos veterinarios y el personal de los centros. En esto, existe mucha experiencia de campo, aunque puede resultar confuso en el caso de alguna anomalía interna (en el menor de los casos), ya que en la nueva resolución no se indica nada sobre los signos clínicos internos como palidez del hígado.

Sin embargo, el gran problema es la exigencia del PCR positivo, ya que los laboratorios de servicios diagnósticos realizan sus propios desarrollos y diseñan primers de diagnósticos que no siempre podrían ser específicos para la detección de las distintas especies de Tenacibaculum. De hecho, los productores tendrán que solicitar al menos tres PCRs distintos (T. maritimum, T. dicentrarchi o Tenacibaculum spp.), y si sólo se realiza uno de los diagnósticos se podría estar subnotificando la tenacibaculosis.

Hoy, después de la publicación de la resolución, surge una pregunta inmediata: ¿cómo puedo clasificar las mortalidades si sólo tengo una de las premisas? A modo de ejemplo, los ejemplares tienen evidentes signos clínicos de tenacibaculosis y PCR negativo. Denoto esta situación, debido a que es la opción más compleja, pues la mortalidad no debería ser clasificada como tenacibaculosis. De hecho, esta situación podría detener el crecimiento del 31,3% de la tenacibaculosis de 2021, pero tan sólo de manera legal, ya que es muy posible que se sub-reporte la enfermedad.

En este sentido, resulta necesaria una aclaración, tal vez ir un poco más allá y aprovechar la atención que tiene la tenacibaculosis para algunas empresas salmonicultoras y trabajar con ellas, proponiendo un ring test voluntario que permita validar los PCRs que se usan de rutina. Además, esta validación permitiría no sólo clasificar la mortalidad sino realizar vigilancia antes que puedan ocurrir los brotes y se manifieste la infección

¿Cómo influye un correcto diagnóstico en el tratamiento y qué ocurriría en casos de co-infecciones?

El tratamiento es crítico debido a que florfenicol y oxitetraciclina no tiene la eficacia esperada en Tenacibaculum. Recientemente, demostramos que T. dicentrarchi presenta un valor de MIC mucho mayor que aislados de P. salmonis, por tanto, las dosis que se están empleando podrían no llegar en la concentración suficiente para impedir el crecimiento y multiplicación de T. dicentrarchi. De hecho, estudios no publicados nos muestran que otros Tenacibaculum tienen valores similares o menores en una dilución.

Cada vez es más común ver cuadros infecciosos mixtos, por ejemplo, piscirickettsiosis y tenacibaculosis y en estos casos, los tratamientos antimicrobianos podrían causar que aquella bacteria más susceptible sea controlada, pero la que no lo es, genere una adaptación a este antimicrobiano (subdosificación). Por tanto, si la tenacibaculosis no es la causa de mortalidad, los peces podrían ser cosechados anticipadamente después del número de tratamiento establecido por la normativa, aunque no sea P. salmonis la causa. Sin duda, se requiere más información, ya que también se podría generar que el uso de antimicrobianos se incremente en 2021.

¿Qué cree que falta incluir? 

No se trata de poner más o menos en una normativa, sino que ésta se sustente en los antecedentes con los que se cuentan. En el caso particular de esta normativa, se estableció un Comité de Tenacibaculosis en donde se presentaron los conocimientos existentes, pero es la autoridad la que está facultada por ley a establecer normativa. Valoro la oportunidad de trabajar entre los productores que sufren y reconocen que la tenacibaculosis para ellos es un problema y los laboratorios interesados en validar sus métodos, pero se requiere que la norma no tenga interpretación y sea clara, velando no sólo por disminuir un indicador sanitario, sino pensando en los peces que están vivos y que pueden infectarse de tenacibaculosis, piscirickettsiosis o ambas.

En este sentido, la autoridad y la normativa está llamada a dar el primer paso, en lo posible sustentada en el conocimiento científico y conocimiento práctico de los involucrados. Establecer una mesa de trabajo para esta enfermedad o cualquier otra, hubiera sido lo ideal. Específicamente en el caso de la tenacibaculosis, el validar los PCR, demostrar su especificidad y sensibilidad, si es necesario buscar una manera distinta para clasificar la mortalidad, incluso mixta o comenzar a pensar en tratamientos terapéuticos combinados, son alternativas que podría comenzar a evaluarse.

Fuente: Salmonexpert Noticias