Publicado el 8 marzo, 2022 / Noticias

Los desafíos de la Ciencia y de la Sociedad para avanzar hacia una mayor equidad de género

En el 2021, el Ministerio de Ciencia presentó la Política Nacional de Igualdad de Género para la Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación. La iniciativa tiene como objetivo avanzar en la remoción de barreras que impidan la participación y el desarrollo de niñas y mujeres en la ciencia, tecnología, conocimiento e innovación, incrementar la participación femenina en el mundo laboral de la investigación y desarrollo, y construir un sistema científico-académico y tecnológico con igualdad de oportunidades y sin violencia de género.

Un desafío importante, que contempla un plan de acción “50/50 para el 2030” que implementará más de 30 acciones como la creación de un programa de investigación científica para niños y niñas de primeras edades; un fondo de $10.500 millones que apoyará los planes institucionales para que las universidades cierren sus brechas de género en investigación; un programa de liderazgo para mujeres en la academia; un fondo de $2.250 millones para investigación asociativa en género; y $2.400 millones para desarrollo tecnológico asociado a resolver el impacto de la desigualdad de género en la sociedad.

“A menudo las mujeres en la ciencia deben elegir entre desarrollar su carrera de investigación o ser madres y atender a una familia, simplemente porque si bien ya hace rato se habla de igualdad de oportunidades esta igualdad se debe generar no solo en el trabajo, sino que en el hogar. Si la repartición de tareas no es adecuada, la mayoría de las mujeres que conozco hacen doble labor, trabajan más horas, y les resulta muy difícil alcanzar metas que los compañeros si pueden lograr. Afortunadamente ello va cambiando lentamente pues estamos educando a nuestros hijos para ser paritarios, para compartir las labores de la familia y las relaciones interpersonales que allí se generan con la aventura individual de explorar, inventar, de permitir que fluya la capacidad creativa, nuevas ideas, conocimiento e innovaciones tecnológicas”, explica la Investigadora Principal del Programa Integrativo del Centro INCAR, Dra. Doris Soto.

“Es difícil afirmar que las mujeres podemos aportar algo diferente al avance de la ciencia porque no hay suficientes datos y “evidencia científica” pero basta decir que todas las mujeres, al menos las que conozco, pueden realizar tareas múltiples y pueden/podemos percibir las diferentes dimensiones de las temáticas de investigación con facilidad, incluyendo la dimensión humana, tan necesaria. A menudo esta visión interdisciplinaria y la capacidad de integrar diferentes ideas se nos dan más fácil porque nos ha tocado enfrentar desafíos múltiples, no solo realizar la tarea laboral encomendada, sino también tener nuestro tercer ojo en  las necesidades múltiples de los hijos, de la pareja, de los padres, necesidades económicas, organizativas, y aquellas del entorno social”, sostiene la Dra. Soto.

“Personalmente, debo reconocer que en el laboratorio donde trabajo actualmente formando parte del INCAR, no he tenido dificultades para desarrollarme como científica, como mamá y como mujer. A pesar de los obstáculos que se presentaron en el camino, he recibido bastante apoyo de mi equipo de trabajo, por lo que desde mi perspectiva siento que hoy me desempeño en un lugar inclusivo, igualitario y paritario”, explica la Ingeniera en Biotecnología titulada por INCAR, y estudiante de Doctorado de la línea “Salud animal en estadios de vida de agua dulce de salmónidos”, Daniela Aravena.

“A pesar de lo anterior, no puedo desconocer la realidad actual, tanto a nivel local como global, donde aún existen brechas en cuanto al género en el área de las ciencias. Si bien, cada día más mujeres se interesan en carreras científicas, sólo un pequeño porcentaje de líderes en el área lo ocupan mujeres. Por esto es un desafío importante para nosotras, quienes nos desempeñamos en áreas STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas, por sus siglas en inglés), visibilizar el rol y la contribución de las mujeres en ciencias a lo largo de la historia, para que nuestras futuras generaciones se sientan identificadas, libres de prejuicios, estereotipos y de sesgos sexistas, y con esto se promueva un mayor interés femenino por el mundo de las ciencias”, afirmó la estudiante de Doctorado.

Para la Bioquímica y Profesional de la línea “Salud animal en ambiente marino”, Tatiana Pérez, la clave es un sistema educacional de calidad, “que refuerce y respete la equidad de género desde la infancia, garantizando el libre acceso al conocimiento y a la tecnología para todas y todos, promoveremos el nacimiento de nuevas y más científicas”.

La profesional añade que “acercar a las niñas y niños a conceptos prácticos del respeto de nuestras diferencias y aptitudes, permite valorar el rol y nuestras funciones en la sociedad, independiente de nuestro género. Por eso, hoy debemos visibilizar a las científicas en la historia y sus legados, de una forma  equitativa con respecto a sus colegas varones”.

“Sin duda las mujeres tienen mucho que aportar, y las nueva generaciones y las instituciones están haciendo un gran trabajo, abriendo cada vez más espacios para una mejor integración de las mujeres en el desafío de avanzar el conocimiento”, explica la Estudiante de Doctorado de la línea “Sustentabilidad Ambiental” de INCAR, Dra. (c) Cynthia Vásquez.

A su juicio uno de los mayores desafíos va precisamente por cambiar algunos estereotipos que se han aceptado socialmente asociados a la mujer, como los deberes domésticos y la crianza. “La educación e imagen que nuestros niñas y niños reciben en el hogar tiene un gran impacto en la persona que se convertirán. Por eso  entender que hay una responsabilidad compartida en los quehaceres de la casa, y en la educación y crianza de los hijos, puede hacer una gran diferencia”, recalca la profesional.

Mujer y Acuicultura

«La mujer en el mar da mala suerte”, «el mar es sólo para hombres fuertes» o «mi trabajo es sólo un extra», son algunas de las frases que muchas mujeres de comunidades costeras han crecido escuchando. Avanzar hacia la equidad de género implica ser conscientes de los estereotipos que asumimos como verdades y que definen lo que creemos ser capaces de ser y hacer.

“Como investigadora, he observado que muchas mujeres son responsables económicas principales de sus hogares, desarrollan actividades físicamente demandantes, y desempeñan posiciones de liderazgo y representatividad. Nuestro desafío como investigadores e investigadoras es activamente visibilizar el rol y el aporte de las mujeres en la acuicultura”, sostiene la Investigadora Adjunta de la línea “Sustentabilidad Socioeconómica”, Dra. Marjorie Baquedano.

La Profesional de Investigación de la línea “Genómica Acuícola”, Constanza Sáez, añade que “más allá del género, la importancia y, el rol cómo profesional del Centro INCAR radica en la iniciativa de adquirir nuevos aprendizajes que se complementen con nuestro conocimiento del área fomentando el desarrollo de nuevas técnicas que generen un impacto, inspiren a nuevas generaciones de mujeres en la ciencia y contribuyan al desarrollo de una acuicultura sustentable”.

En este aspecto, los Liceos técnicos en acuicultura tienen el deber de liderar y gestionar que la educación para una acuicultura sustentable se realice desde una perspectiva de género inclusiva y equitativa. “Para ello es necesario potenciar el rol y reconocer la importancia de las docentes y estudiantes mujeres, como ciudadanas sensibles y activas en la concreción del equilibrio entre el ser humano con su entorno natural y social, a través del desarrollo profesional y laboral de manera mancomunada con sus pares hombres, dando garantías de formación integral y de calidad para todas y todos”, explica la Directora del Liceo Filidor Gaete de Llico, Belén Carmiglia.

Esta visión es compartida por Berta Aguayo, Jefa de la especialidad de Acuicultura del Instituto del Mar “Capitán Williams” de Chonchi, quien agrega que -visto desde la óptica de la educación- “el rol de la mujer en el desarrollo de una Acuicultura sustentable, es el de transmitir de manera sutil, pero trascendente la importancia de una Acuicultura que aporte al desarrollo de las sociedades, y para ello en la formación con el sello femenino, se les debe inculcar y lograr la vivencia de prácticas acuícolas seguras para nuestro medio ambiente y para nuestras futuras generaciones”.