Publicado el 22 abril, 2022 / Noticias

¿Veranito de San Juan para los precios del filete de salmón?

Desde inicio del año 2021 el precio promedio del salmón del Atlántico en el mercado estadounidense ha mostrado un crecimiento atípico que lo ha llevado a valores sobre los 15 dólares por kilo. Estados Unidos, luego de la Unión Europea, es el mayor consumidor y, además, es el mayor importador de pescado y productos derivados del pescado. Se estima que entre un 65% y 90% del total del consumo de pescado y productos de pescado en Estados Unidos proviene de importaciones y más de la mitad de acuicultura. El salmón, luego del camarón, es la especie más consumida y más del 70% de dicho consumo es importado.

Canadá, Chile, Noruega y Reino Unido son los principales proveedores de filete del salmón del Atlántico fresco o refrigerado  para el mercado estadounidense. Las toneladas de dicho producto exportadas por Chile son significativamente mayores a las toneladas exportadas por Noruega, Canadá y Reino Unido (ver Panel (a) de Figura 1). No obstante, los precios promedio del salmón importado evolucionan en forma proporcional en el tiempo (ver Panel (b) de Figura 1). Desde el año 2016 los precios han sido más altos que en años anteriores y desde 2021 se observa un fenómeno donde la mayoría de los precios han mostrado una senda significativa de crecimiento y para febrero de 2022 alcanzaron niveles nunca vistos. El fenómeno observado desde inicio del año 2021 es transversal para los filetes de salmón del Atlántico importado por Estados Unidos desde Canadá, Chile, y Reino Unido. Para el caso de Chile, el último valor observado equivale a 16,01 dólares por kilo.

El fenómeno de un aumento simultáneo en el precio de los exportadores de salmón guarda relación con el artículo «Market integration and price leadership: The U.S. Atlantic salmon market», publicado en el journal «Aquaculture Economics & Management», en 2021 de los investigadores de la línea «Sustentabilidad Socioeconómica» del centro INCAR, Dr. Leonardo Salazar y Dr. Jorge Dresdner, donde se concluye que los precios de los principales oferentes en el mercado estadounidense del salmón del Atlántico se mueven proporcionalmente en el tiempo. Esto es, los precios evolucionan en la misma dirección y la diferencia entre ellos tiende a mantenerse estable en el tiempo. Por lo tanto, cuando el precio de algún país exportador está, por ejemplo, creciendo, se verifica que el precio del resto de los países exportadores también está creciendo. Además, en este artículo, se indica que el precio de los países exportadores de salmón a Estados Unidos sigue el liderazgo del precio de Reino Unido. Luego, se podría estudiar la evolución tendencial de los precios en Estados Unidos mediante el análisis del precio del salmón exportado a Estados Unidos por Reino Unido.

Hasta el momento existen distintas hipótesis para explicar el fenómeno observado desde el año 2021. Primero, debido al levantamiento de restricciones sanitarias COVID, se ha observado un aumento en la demanda del salmón lo cual ejerce una presión al alza en los precios de los productos derivados del salmón. Segundo, a nivel mundial se ha observado un aumento en el precio de alimentos usado para la alimentación animal; se estima, por ejemplo, un aumento en el precio de la proteína de ave, la proteína de vacuno y la proteína del salmón de acuicultura. Tercero, existiría una oferta más limitada de salmón, que sería más evidente durante el transcurso del año 2022.

Dado lo anterior, se podría esperar que los precios tiendan a estabilizarse en un valor más elevado durante 2022, pero luego deberían retornar lentamente a sus valores históricos. Esto es válido asumiendo que no existirán cambios significativos en la oferta del salmón de acuicultura, lo cual podría cambiar con políticas implementadas en Noruega (por ejemplo, política del semáforo) y otras políticas que se planean implementar en Canadá (eliminación de centros de cultivo). Por lo tanto, los exportadores de salmón si podrán beneficiarse en el corto plazo de un Veranito de San Juan.

Columna de opinión
Dr. Leonardo Salazar
Investigador Adjunto, línea «Sustentabilidad Socioeconómica» del Centro INCAR
Académico del Departamento de Economía de la Universidad de Concepción.