Publicado el 11 mayo, 2022 / Noticias

Investigador Principal del Centro INCAR analiza el informe de Sernapesca sobre el uso de Antimicrobianos en la Salmonicultura Nacional y los desafíos del sector para reducir en un 50% su utilización al 2025

De acuerdo al último reporte de Sernapesca, el uso de antimicrobianos en la salmonicultura aumentó de 379 toneladas de principio activo para producir 1.075.896 toneladas de salmón cosechado y un índice de consumo de antimicrobianos (ICA) de 350 gramos de antimicrobiano por tonelada cosechada (0,035) a 463,4 a de principio activo con 985.958 toneladas cosechadas y un índice ICA de 470 gramos de antimicrobiano por tonelada cosecha (0,047).

Según la autoridad, las razones del incremento estarían relacionadas a la pandemia por SARS-CoV-2 y la ocurrencia de eventos de Floraciones Algales Nocivas (FAN), en las regiones de Los Lagos y Aysén durante el 2021, lo que adiciona un factor estresante que afecta la respuesta inmune de los peces, produciendo paralelamente un aumento en la incidencia de los tratamientos contra enfermedades como la piscirickettsiosis.

Ante esta situación, el Investigador Principal de la línea “Salud animal en estadios de vida de agua dulce de salmónidos y Académico de la Universidad Andrés Bello (UNAB), Dr. Ruben Avendaño-Herrera explica “Los fundamentos entregados por la autoridad y las asociaciones de productores de salmón son atendibles y no hay por qué no confiar en las explicaciones, especialmente cuando se señala los eventos de FAN. Ello debido a que es conocido que  los cultivadores movieron los peces desde las áreas afectadas a otras zonas que no tenían FAN. De hecho, es conocido que esta situación provocó un incremento en los cuadros de piscirickettsiosis y tenacibaculosis, incluso co-infecciones que requirieron del uso de antimicrobianos. En el caso del Covid, tengo entendido que durante la pandemia la industria salmonera tuvo prioridad y continuó sus funciones por ser una actividad productora de alimentos, pero efectivamente, el número de trabajadores en los centros pudo disminuir y los tratamientos no entregados en el momento oportuno”.

Sin embargo, el Dr. Avendaño-Herrera agrega que las explicaciones no dejan observar el verdadero problema y es que los centros de cultivos se encuentran ubicados en áreas susceptibles a Floraciones Algales Nocivas, por lo que será una situación común para el futuro y debiera pensarse en buscar soluciones de fondo. “Surge la necesidad de plantearse si las densidades de cultivos son las más apropiadas, pero no mirando la biomasa por centro de cultivo, sino más globalmente y considerar toda la biomasa de peces que tiene una agrupación de concesiones de salmónidos (ACS) o barrio, profundizando en el análisis de sus características oceanográficas y ambientales y por qué no del propio funcionamiento de los centros”, explica.

“Por ejemplo, en el Informe del Sernapesca se indica que las ACS 10B o ACS 17A, reportan del orden de las 30 toneladas empleadas en 2021, qué diferencia tienen estas ACS con aquellas que tienen un uso menor a 5 toneladas por ACS. En este sentido, considero relevante que la autoridad debiera no solo fomentar la reducción del uso de antimicrobianos con campañas de toma de conciencia y los programas establecidos como el Programa para la Optimización de los Antimicrobianos (PROA), sino reduciendo concretamente la biomasa en aquellas ACS que tienen un alto uso de antimicrobiano en los ciclos previos, ya que el reglamento sanitario los faculta a tomar este tipo de decisiones”, puntualizó.

El Investigador Principal de INCAR añade que si bien el Informe de uso de antimicrobianos 2021, transparenta información cuantitativa sobre las cantidades empleadas, los antibióticos utilizados, y la cantidad usada por las empresas, se desconoce si la terapia fue eficaz o no para terminar con un cuadro infeccioso.

Esta información es muy relevante, pues se podría estar tratando los peces basados en la premisa que se debe velar por el bienestar animal y en realidad no estar causando ningún beneficio para los peces. De hecho, si existe un fracaso terapéutico, podría ser debido a que el antimicrobiano no llegó al lugar en que se encontraba el patógeno o llegó menos «cantidad» por lo que se expuso a la bacteria a una sub-dosificación provocando de manera no deseada una menor susceptibilidad del patógeno al mismo antimicrobiano.

Reducción de antimicrobianos al 2025

El Dr. Ruben Avendaño-Herrera reflexionó también sobre el compromiso del sector salmonicultor de reducir al 50% el uso de antimicrobianos al 2025, enfatizando que es el momento de ser ambiciosos disminuyendo su aplicación año a año y no basarse en el indicador histórico o incluso el ICA que es una relación asociada a la producción de salmones.

“El fondo debiera ser la reducción del antimicrobiano sí o sí, independiente de las toneladas cosechadas. De hecho, el uso del índice del consumo de antibiótico (ICAR) enmascaró la realidad del uso de antimicrobianos entre 2019 y 2020. En este sentido, si no somos capaces de producir más salmones sin usar antibióticos, se debiera analizar y buscar soluciones reales al problema”, enfatizó el experto.

“A modo de ejemplo, la autoridad ha establecido el PROA como una medida a reducir el uso de antimicrobianos, pero los centros certificados en salmón coho son el doble que los centros que cultivan salmón del Atlántico, especie en que se usa la mayor cantidad de antimicrobianos. Las empresas usan el antimicrobiano para realizar el tratamiento contra la piscirickettsiosis, pero se desconocen los  resultados de estos tratamientos y lo que es mas complejo, no se sustenta en un estudio de Concentración Mínima Inhibitoria (CMI). Por otro lado, la tenacibaculosis y renibacteriosis no son miradas como la piscirickettsiosis y hoy es muy relevante, ya que cada vez es más común encontrar co-infecciones. De hecho, se debiera pensar en comenzar a trabajar en el establecimiento de Programa de Vigilancia Activa para estos dos patógenos bacterianos. Asimismo, los laboratorios farmacéuticos debieran comenzar a realizar los estudios de farmacocinética y farmacocinética de nuevas alternativas al florfenicol, especialmente en aquellos antimicrobianos que son de uso estrictamente médico veterinario. Sin embargo, esto requiere de una gran inversión económica y tiempo, pero es imprescindible que se comience a avanzar en esa vía. Por tanto, es muy relevante comenzar a ver esta meta de reducción del 50% considerando la comparación con año anterior, no sirve pensar en qué ocurrió en 2015, pues la situación sanitaria era distinta”, recalca el académico.

Respecto a estrategias terapéuticas para disminuir el uso de los antimicrobianos, el Dr. Avendaño explica que si hace un tiempo las esperanzas estaban puestas en las vacunas, hoy se entiende como algo más complejo y multifactorial,  suplementos alimenticios o estrategias terapéuticas que se encuentran en desarrollo o validación, pero lo importante es que si resultan, se deben compartir las experiencias para que la industria chilena se vea favorecida.

“Si revisamos la situación del agua dulce, hace un tiempo se llegó a emplear hasta 22 toneladas de antimicrobianos en pisciculturas y una gran proporción era para controlar la flavobacteriosis causada por Flavobacterium psychrophilum. Comenzamos a investigar y profundizar sobre qué se hacía en otros lugares del mundo para controlar una bacteria que no era intracelular y claramente se requería de mejorar los procedimientos dentro de la piscicultura e invertir en sistemas de filtración del agua. Asimismo, un mayor cuidado en la limpieza de las distintas secciones de la piscicultura cuando los peces salían a la fase de cultivo en mar también conocida como engorda. Las empresas farmacéuticas desarrollaron vacunas que permitieron proteger los peces más pequeños y la autoridad puso más restricciones al uso de antimicrobianos, estableciendo incluso la prescripción en línea también para esta etapa. Hoy, el uso de antimicrobianos es de 5 toneladas y podría reducirse aún más si los tratamientos contra la renibacteriosis fueran más focalizados”, concluyó.

Fuente: Entrevista completa concedida por Dr. Ruben Avendaño-Herrera a Revista Salmonexpert. Lea un extracto aquí.