Publicado el 4 noviembre, 2025 / Noticias

Avance del conocimiento y políticas públicas para abordar la permanente problemática del escape de salmones de cultivo

“Todo sistema acuícola sean estanques o pisciculturas en tierra o las jaulas flotantes en el agua está expuesto a perder accidentalmente, y a veces premeditadamente, especímenes de cultivo. En Chile los salmonídeos cultivados (Salmon del Atlántico, Salmon Coho y Trucha Arcoiris) son especies exóticas o no nativas, puesto que no evolucionaron en nuestros ambientes naturales. Ello genera una amenaza dado que los peces una vez escapados pueden moverse libremente, potencialmente afectando negativamente a la biodiversidad y otros procesos ecosistémicos debido principalmente a depredación, competencia y por transmisión de enfermedades.  Los escapes de especies nativas también pueden producir daño al ecosistema por erosión genética de las poblaciones nativas y este es uno de los problemas en Noruega y otros países donde los escapes son de Salmon del Atlántico, nativo en esos ambientes”. [1]

Los escapes de peces a menudo también son objeto de captura por parte de la pesca artesanal y esta pesca puede ser un mecanismo eficiente de control de los escapados si es adecuadamente gestionada.

Paradójicamente, las truchas fueron introducidas a comienzos de los 1900 por el estado de Chile para generar pesca recreativa y sus períodos reproductivos están protegidos por lo cual habitan libremente la mayoría de los ríos chilenos[2]. Un elemento adicional a esta paradoja es que los escapes de especies salmonídeas también pueden entrar al “ecosistema” de la pesca recreativa y uno de los mejores ejemplos es el caso del salmón Chinook, especie que fue cultivada en Chile a comienzos de los 80, incluso con “ranching” practica que los libera al mar para esperar su retorno reproductivo a los ríos y poder capturarlos[3]. Además, el salmón Chinook es hoy una alternativa económica de relevancia social para  la pesca artesanal en ciertas áreas de la costa marina de las regiones de la Araucanía y de Los Ríos. Esta pesquería localmente regulada ofrece una alternativa frente a la ausencia de otros peces nativos ya sobre pescados.

Frente a la discusión permanente por el tema de los escapes de salmonídeos recordamos una propuesta de política que publicó INCAR en colaboración con INVASAL en el 20211 donde hacemos recomendaciones específicas para la recaptura y monitoreo de escapes, recomendaciones que deberían ser consideradas por las autoridades y productores de salmonídeos.

Continuando con nuestros esfuerzos en torno al tema, un grupo multidisciplinario de investigadores de varias instituciones y liderado por INCAR llevó a cabo un extensivo análisis geográfico y con la mejor información disponible para evaluar el riesgo ambiental frente a los escapes en las regiones de Los lagos, Aysén y Magallanes. Este trabajo científico fue publicado por la revista Reviews in Aquaculture, con el título “Evaluación del riesgo ambiental de los escapes de salmónidos desde centros de cultivo en la Patagonia chilena[4]

Allí se mostró que los riesgos estimados difieren según la especie, siendo más bajos para el salmón del Atlántico debido a su menor supervivencia estimada, menor capacidad para alimentarse después de escapar y menor capacidad reproductiva en la naturaleza en comparación con el salmón coho y la trucha arcoíris. Este trabajo entrega además orientación sobre los ríos y cuencas donde deberían evaluarse la presencia de estas especies, así como de eventos reproductivos. Ello permitiría generar un control temprano de posibles invasiones. La publicación recomienda una vez más establecer sistemas de monitoreo permanente de la presencia de salmonídeos en cuencas más sensibles frente a la reproducción incluyendo a los Ríos Palena, Cisnes, Aysén y Exploradores.

Sin embargo, una de las dificultades permanentes que enfrentará cualquier monitoreo o seguimiento es diferenciar si un salmón proviene de acuicultura o de poblaciones silvestres. Este dilema también surge frente a la captura de especies salmonídeas por pescadores deportivos y artesanales.

Una publicación reciente liderada por investigadores de la Universidad estatal de Oregon, USA y con participación desde INCAR propone la corta de la aleta adiposa dorsal como medida simple, comparativamente menos onerosa y de bajo impacto para los peces[5]. Esta medida puede ocurrir durante la vacunación de los individuos reduciendo costos e impacto, pudiendo implementarse además con innovaciones tecnológicas que faciliten su ejecución.

El monitoreo y reporte de salmonídeos sin aleta adiposa (“clipped”) puede ser extremadamente útil para orientar medidas de gestión de salmonídeos en vida libre previniendo nuevas invasiones y promoviendo un equilibrio y cooperación entre salmonicultura, pesca artesanal, pesca recreativa y naturaleza.

Dra. Doris Soto Benavides, Investigadora Principal Programa Integrativo Centro INCAR.

[1] https://centroincar.cl/wp-content/uploads/2021/04/PB7-INCAR.pdf

[2] https://www.scielo.cl/pdf/rchnat/v79n1/art09.pdf

[3] https://www.scielo.cl/pdf/rchnat/v80n1/art07.pdf

[4] https://onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1111/raq.12711

[5] https://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/raq.70105