Publicado el 19 marzo, 2024 / Noticias

Seis maneras de hacer que tus operaciones acuícolas sean más resilientes al clima

La Investigadora Principal del Programa Integrativo del Centro Interdisciplinario para la Investigación Acuícola (INCAR), Dra. Doris Soto, participó en un artículo noticioso para The Fish Site en la que reflexiona sobre la importancia de la adaptación al cambio climático para los sistemas acuícolas de pequeña escala

En la entrevista, la experta en gestión sustentable de la acuicultura  y ex miembro del equipo técnico de  FAO en Roma, entrega seis consejos prácticos a los acuicultores para tomar medidas de adaptación a los fenómenos meteorológicos extremos y otros forzantes asociados al cambio climatico.

Los efectos del cambio climático son muy impredecibles y extremadamente localizados, lo que complica aún más las cosas. Si bien algunas áreas experimentarán más lluvias, otras se verán afectadas por sequías más severas o tormentas más frecuentes y de mayor magnitud. Por lo tanto, las medidas de adaptación deben ajustarse para adaptarse a las circunstancias locales, ya que diferentes amenazas necesitan diferentes opciones de adaptación.

“En principio, el objetivo es que todas las medidas de adaptación estén diseñadas para reducir la vulnerabilidad y adaptarse eficazmente al impacto climático. La selección de medidas de adaptación efectivas también depende de la aceptación de la comunidad, la urgencia de la implementación, la viabilidad técnica, la facilidad de implementación y los costos requeridos para implementar las medidas”, explica la Dra. Soto.

1. Implementar mejores prácticas de gestión

“Mejorar las prácticas de gestión es el primer paso hacia la adaptación al clima, especialmente mejorando la bioseguridad, considerando menores densidades de cultivo y asegurando una buena ubicación espacial de las granjas”, dice Soto.

La implementación de mejores prácticas de gestión en todos los aspectos de la producción mejorará la resiliencia general del centro de cultivo. Es particularmente probable que la susceptibilidad a las enfermedades aumente con el cambio climático, ya que el sistema inmunológico de los animales se ve comprometido cuando están estresados ​​(por ejemplo, por el aumento de la temperatura del agua dentro y alrededor de la jaula).

Mejorar las prácticas de gestión también contribuyen a mejorar la eficiencia alimenticia y la calidad del agua, entre otros factores.

2. Realizar un análisis basado en riesgos.

Durante la selección del sitio y la planificación de un centro de cultivo, se debe realizar un análisis basado en riesgos en relación con el cambio climático incluyendo  eventos climáticos extremos. Esto también se puede hacer para incrementar la resiliencia de los centros de cultivo existentes que quieran adaptar su explotación.

“Una evaluación debe examinar los riesgos climáticos de un área en términos de exposición, impactos potenciales y capacidad de mitigación de riesgos. El objetivo final de una evaluación de riesgos es generar recomendaciones de medidas que reduzcan los riesgos relacionados con el clima: las llamadas medidas de adaptación. Sobre la base de la evaluación de riesgos, se puede desarrollar un plan de preparación para desastres, con el objetivo de monitorear las acciones de mitigación de impactos incluyendo  medidas específicas de adaptación”, afirma la Investigadora de INCAR.

Si la evaluación encuentra riesgos muy altos que no pueden mitigarse, se debe considerar la reubicación a áreas más seguras. Alternativamente, se pueden implementar proyectos de acuicultura de ciclo corto en áreas que enfrentan períodos más prolongados y regulares de sequía o inundaciones. Por ejemplo, se puede cultivar una especie de pez de rápido crecimiento que se puede cosechar antes de que comience la estación lluviosa o seca. La siembra de alevines más grandes también acorta el período de cultivo y, por lo tanto, también reduce los riesgos de producción. Finalmente, cultivar especies con capacidad de respirar aire o que resisten condiciones con menor oxígeno en el agua, como el bagre, el pangasius y la perca trepadora, puede ser una opción viable cuando la cantidad y calidad del agua son restringidas. Estas especies también pueden trasladarse más fácilmente en caso de emergencia.

3. Diversificar la producción

La diversificación productiva es una estrategia comúnmente utilizada para distribuir los riesgos frente a pérdidas, especialmente si se considera que puede permitir una producción continua si falla una cosecha.

Se recomienda seleccionar especies que pueden beneficiarse unas de otras, la diversificación acuícola puede reducir el desperdicio y aumentar la productividad al utilizar subproductos de una especie como insumos para otras. También diversifica las fuentes de ingresos de los acuicultores, estabiliza la producción y aumenta la eficiencia de los recursos.

Sin embargo, como observa Soto: “La diversificación solo funciona si las diferentes especies o productos no están sujetos a la misma amenaza; por ejemplo, eventos extremos como el que tuvo lugar en Myanmar en 2023 pueden afectar a todos los sistemas y especies de cultivo acuícola”.

También se debe considerar el uso de sistemas integrados de agricultura-acuicultura y policultivo. Este enfoque diversifica aún más los medios de vida, proporciona alimentos adicionales para la familia y para vender, y utiliza el agua escasa de manera más eficiente, lo que lo convierte en una medida eficaz de adaptación al clima. El agua del estanque se puede utilizar para el riego de cultivos, mientras que los residuos de las cosechas se pueden utilizar como alimento para los peces. Los nutrientes del agua del estanque procedentes de los excrementos de los peces actúan como fertilizante natural para los cultivos.

Asimismo, se puede implementar la acuicultura multitrófica integrada (IMTA) como medio para diversificarse. Se pueden cultivar algas marinas alrededor de las jaulas y cultivar especies filtrantes como bivalvos y pepinos de mar debajo o alrededor de ellas. Sin embargo, IMTA o cualquier sistema diversificado no puede resolver los problemas resultantes de un peligro común, como una tormenta extrema.

Además, el mercado se puede diversificar entre opciones locales, nacionales e internacionales. El suministro a los mercados locales tiene la ventaja de que las necesidades de transporte son menores y contribuye a la seguridad alimentaria local.

4. Utilizar sistemas de alerta temprana

Los acuicultores deben estar familiarizados con fuentes confiables de información sobre el cambio climático y la variabilidad climática. La información oportuna puede permitirles responder más rápidamente a los riesgos climáticos. Es importante comprender e interpretar bien las predicciones meteorológicas.

Los pronósticos meteorológicos diarios en línea brindan información sobre próximos eventos climáticos extremos, como ciclones y mareas extremadamente altas. Cuando se predicen de antemano los cambios en la salinidad, la disponibilidad de agua y otros parámetros y recursos  importantes, los cultivadores pueden prepararse para minimizar las pérdidas y los daños.

Según Soto, cada vez más acuicultores de pequeña escala están empezando a utilizar sistemas de alerta temprana. La mayoría de ellos tienen un teléfono celular y los sistemas de alerta temprana se pueden utilizar con tecnología simple proveniente en su mayoría de los gobiernos locales o nacionales, por lo que existe un gran potencial para que cada comunidad esté informada en caso de que se acerque un ciclón severo, o para mantenerse actualizado sobre los últimos acontecimientos relacionados con una temporada de El Niño. La principal brecha es comprender el pronóstico y mejorar la preparación y la respuesta a emergencias. Los cultivadores a menudo pueden acceder a la capacitación a través de ONGs o programas gubernamentales.

Ejemplos de respuestas de emergencia a los peligros incluyen la cosecha temprana, el fortalecimiento de la infraestructura agrícola, el aumento de la tasa de intercambio de agua y el suministro de aireación. Algunas granjas de cultivo  pueden remolcar sus jaulas a lugares más seguros y se deben revisar las cuerdas y redes para asegurarse de que todo esté bien atado.

5. Mejora de la infraestructura acuícola

Para muchas granjas de cultivo en tierra, los diques más altos y más fuertes pueden proteger contra las inundaciones y brindar la oportunidad de tener estanques más profundos en preparación para las sequías y el clima cálido, ya que tienen una temperatura del agua más estable y una mayor reserva de oxígeno disuelto. También son menos sensibles a los factores ambientales en los períodos secos. Los diques deben ser lo más estables posible para soportar inundaciones y tormentas. Esto se puede hacer utilizando las proporciones correctas de altura y ancho del dique y el ángulo correcto de la pendiente. Se pueden colocar redes en los diques alrededor de los estanques para evitar fugas durante inundaciones y lluvias intensas.

En áreas con fuertes lluvias o inundaciones, es importante asegurarse que el agua pueda salir del estanque. Para ello son importantes las tuberías y compuertas de entrada y salida de agua, así como los canales de drenaje. Los canales deben ser lo suficientemente anchos y profundos para absorber agua adicional en caso de fuertes lluvias e inundaciones. En caso de que la zona sufra períodos secos, un canal de entrada puede ser útil para asegurar el suministro de agua desde el mar o el río. También se pueden construir embalses de agua (o estanques de repuesto) para amortiguar los períodos de sequía.

En el caso de  centros de cultivo más tecnificados, se pueden utilizar jaulas sumergibles, pero estas son caras y más difíciles de gestionar, por lo que actualmente no son adecuadas para los acuicultores de pequeña escala. Las estructuras de jaulas, amarres y redes deben ser de calidad suficiente para resistir las tormentas más fuertes. Las granjas también deberían contar con equipos para recapturar peces escapados. Mejorar la infraestructura acuícola es costoso, por lo cual es posible que los gobiernos, como parte de su política sobre el cambio climático, proporcionen sistemas de apoyo con  microfinanzas, seguros y préstamos para invertir en infraestructura acuícola. Los acuicultores pueden preguntar si estas opciones están disponibles en sus respectivos países,

6. Colaboración con otros acuicultores

La mayoría de las medidas de adaptación no pueden ser implementadas por un solo acuicultor. Por lo tanto, las organizaciones acuícolas y otras entidades comunitarias y gubernamentales deberían desempeñar un papel importante en la construcción de centros de cultivo y comunidades resilientes.

Las organizaciones permiten la puesta en común colectiva de recursos y habilidades. Además de implementar medidas de adaptación juntos pueden trabajar de manera colaborativa para recibir capacitación, intercambiar información, comprender su ecosistema, desarrollar infraestructura, comprar insumos y comercializar sus productos.

¿A dónde vamos desde aquí?

A pesar de una serie de proyectos alentadores en esta aréa, todavía hay muy pocas historias de éxito detalladas y respaldadas por datos sobre cómo han funcionado las medidas de adaptación, por lo que es importante que se realicen más estudios en esta área.

“Por el momento, no contamos con muy buenos sistemas de seguimiento o indicadores para medir el éxito de las medidas de adaptación”, dice Soto. Subraya que esto es necesario para seleccionar medidas eficaces y viables.

Además, la implementación de medidas de adaptación suele tener un costo considerable. Para los pequeños acuicultores, que trabajan incansablemente para poner alimentos en la mesa de comunidades de todo el mundo, aunque a menudo ellos mismos viven en la pobreza, implementar algunos de estos cambios será un desafío. Se necesita apoyo gubernamental a través de políticas, legislación y apoyo financiero para la implementación de medidas de adaptación. Parte de este costo también debería ser asumido por los consumidores, mediante precios más altos.

La seguridad alimentaria es de importancia crítica para nuestra población mundial, que sigue creciendo. Al trabajar juntos y asumir una responsabilidad colectiva, los operadores acuícolas pueden ayudar a crear un sistema alimentario resiliente al clima y preparado para el futuro.

Texto adaptado al español, desde el  original en The Fish Site. Pueden leer la versión original en inglés aquí